Todo aquel que visite Nerja debe dedicar como mínimo un día a conocer los encantos de los pueblos que nos rodean.

Podemos comenzar nuestra visita desplazándonos hasta Maro, a cinco kilómetros de Nerja por la carretera nacional o por la autovía A-7, es un pueblo típico axárquico con encanto andaluz.

Cuando llegues, puedes dejar el coche en el parking del centro y caminar, de una manera relajada, por las calles de esta pedanía cuya ubicación, al lado del paraje natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, le otorga un mayor encanto.

Aquí podrás visitar la Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas del Siglo XVII, ubicada en la plaza del pueblo, desde donde puedes divisar a lo lejos la Torre Vigía de Maro.

Puedes aprovechar el viaje y visitar la Cueva de Nerja. Una pasarela peatonal une Maro con el emblemático monumento. Recuerda que dependiendo de la época del año tiene un horario de visita diferente.

Desde Maro tomamos la autovía, dirección Málaga y cogemos la salida señalizada como Nerja-Frigiliana para visitar el pueblo de montaña llamado Frigiliana, a unos 5 kilómetros de distancia y uno de los más bellos de nuestra comarca axárquica. Con un casco histórico de herencia morisca, con estrechas y empinadas calles, esta villa se alza como un balcón hacia el Mediterráneo.

El Palacio del Apero, la Fuente vieja o los Reales Pósitos son algunos de los monumentos de obligada visita para el turista que se acerque a esta villa con historia.