Es una de las muchas torres vigía que jalonan nuestro litoral. Desde ella se disfruta de unas maravillosas vistas además de la posibilidad de dar un agradable paseo por el entorno.

El acceso está convenientemente señalizado y se encuentra justamente en el kilómetro 297 de la N-340, donde entramos en un carril de tierra desde el que se ven a la derecha cultivos de la zona y a la izquierda se disfruta de un pinar de pino carrasco.

Al llegar a un ensanchamiento seguimos a pie por la vereda que sube hasta la torre. Podemos perdernos entre los aromas de tomillos, romeros, cantuesos y demás plantas aromáticas del Mediterráneo.